TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA (TCA)

 Fernanda Avila

TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA (TCA)

Los trastornos de la alimentación constituyen uno de los problemas de salud mental más preocupantes entre adolescentes en la actualidad. Se caracterizan por una alteración persistente de los hábitos alimenticios y una preocupación excesiva por el peso o la figura corporal. Entre los más comunes se encuentran la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón. Estas condiciones no solo afectan la salud física, sino también la autoestima, la identidad y las relaciones sociales de quienes las padecen.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2023), los trastornos de la conducta alimentaria afectan aproximadamente al 9 % de la población mundial, siendo los adolescentes y las mujeres jóvenes los grupos más vulnerables. En México, la Secretaría de Salud (2024) reportó que cerca del 15 % de los adolescentes presenta algún tipo de conducta alimentaria de riesgo, y que el inicio de estos trastornos ocurre entre los 12 y los 19 años. Factores como la presión social, los ideales de belleza promovidos en redes sociales, la baja autoestima y experiencias de bullying contribuyen al desarrollo de estas problemáticas.

La anorexia nerviosa, caracterizada por la restricción severa de alimentos y el miedo intenso a ganar peso, puede llevar a consecuencias graves como desnutrición, alteraciones hormonales y daño orgánico. La bulimia nerviosa, por su parte, se manifiesta mediante episodios de atracones seguidos de conductas compensatorias como el vómito o el uso de laxantes. El trastorno por atracón implica la ingesta compulsiva de grandes cantidades de comida sin conductas compensatorias, generando sentimientos de culpa y vergüenza.

Diversos estudios han demostrado la influencia de los medios digitales en la percepción corporal. Según la Asociación Americana de Psicología (APA, 2022), el 70 % de los adolescentes reconoce sentirse insatisfecho con su cuerpo después de compararse con imágenes vistas en redes sociales. Esta exposición constante a estándares irreales de belleza genera un entorno propicio para la aparición de inseguridades y prácticas alimentarias dañinas.

Frente a esta situación, la prevención y la detección temprana son fundamentales. Algunos consejos prácticos para reducir el riesgo de desarrollar un trastorno de la alimentación incluyen: fomentar la aceptación corporal desde la infancia, promover hábitos saludables sin centrarse en el peso, limitar el tiempo de exposición a redes sociales que refuercen estereotipos, y fortalecer la comunicación familiar. También es importante capacitar a docentes y padres para identificar señales de alerta, como cambios bruscos en el peso, aislamiento social o comportamientos obsesivos relacionados con la comida.

El tratamiento requiere un enfoque multidisciplinario que involucre a psicólogos, nutriólogos y médicos especialistas. La terapia cognitivo-conductual ha demostrado ser una de las intervenciones más efectivas, ya que ayuda a modificar pensamientos distorsionados sobre la imagen corporal y la alimentación. En casos graves, puede ser necesaria la hospitalización para estabilizar al paciente física y emocionalmente.

En conclusión, los trastornos de la alimentación reflejan no solo un problema individual, sino también un fenómeno social influido por la cultura, los medios y la falta de educación emocional. Crear espacios donde los adolescentes puedan hablar de su cuerpo sin miedo ni juicio es esencial para construir una sociedad más empática y consciente.

La salud mental no debe medirse en tallas ni en calorías, sino en bienestar, equilibrio y amor propio. 


  • Organización Mundial de la Salud (2023). Trastornos de la conducta alimentaria. Recuperado de El tratamiento requiere un enfoque multidisciplinario que involucre a psicólogos, nutriólogos y médicos especialistas. La terapia cognitivo-conductual ha demostrado ser una de las intervenciones más efectivas, ya que ayuda a modificar pensamientos distorsionados sobre la imagen corporal y la alimentación. En casos graves, puede ser necesaria la hospitalización para estabilizar al paciente física y emocionalmente.

  • Secretaría de Salud de México (2024). Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2024 (ENSANUT).

  • American Psychological Association (2022). The impact of social media on body image and eating behavior in adolescents.

  • Neumark-Sztainer, D. (2020). Body image and eating disorders among adolescents: Current perspectives. Journal of Adolescent Health, 67(1), 1–9.



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